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lunes, 3 de enero de 2022

¿ME PUEDO REBAUTIZAR EN UNA SECTA?

Muchos católicos que fueron bautizados de pequeños, pero que ya de adultos carecen de una fe firme producto de un continuo enfriamiento de la espiritualidad o de una acentuada indiferencia en materia de Religión, de repente nos salen con la novedad de que ya son "evangélicos" o "hermanos" porque en tal o cual iglesia "vieron la luz" y que recibieron "el bautismo como señal externa de su dedicación a Dios".
Pero esos excatólicos a ultranza, a pesar de que insistentemente presumen de "saber mucha Biblia", ignoran no obstante que el mismo sagrado libro está expresamente en contra de recibir nuevamente el bautismo. Y no nada más está en contra, sino que además es un grave pecado...
Esto lo podemos entender si profundizamos en el significado mismo del bautismo.
Ya desde los inicios de los Evangelios, San Juan Bautista hace una marcada diferenciación entre el bautismo administrado por él y el que administrará el Mesías: "Yo os bautizo con agua para vuestra conversión, pero él os bautizará con el Espíritu Santo y el fuego" (Mt. 3, 11).
El fuego que menciona el predicador del desierto en ese versículo se refiere o hace alusión al juicio final en el que participarán todas las naciones. De hecho, él no solamente bautizó judíos, sino también gente que no formaba parte del pueblo de Dios como aquellos soldados que lo interrogaron (Mt. 3, 11).
El bautismo de Cristo no es como el de Juan que era de preparación, provisional o como antesala de lo que había de venir. El de Cristo tiene ya la característica de la eternidad, es decir, hace entrar al bautizado en el reino de Dios. Los primeros cristianos sabían perfectamente que entre la resurrección de Cristo y su segunda venida, lo que hay de esencial en el bautismo cristiano es el don del Espíritu Santo, pero ese don se realiza desde ahora.
Según Juan pues, el don del Espíritu Santo constituye el elemento nuevo en el bautismo cristiano pues el de él no confería el Espíritu Santo. Ese don está ligado a la persona y a la obra de Jesús.
Ahora bien, esa efusión del Espíritu supone en el desarrollo de la historia de la salvación la muerte y la resurrección de Cristo y como esta efusión ha tenido lugar en Pentecostés (el bautismo cristiano no es posible sino después de ese acontecimiento) resulta de todo esto que fue en la Iglesia Católica en donde descendió ese Espíritu de Dios.
Lo que sucedió en el Cenáculo de manera colectiva (las lenguas de fuego posándose sobre cada uno de los que formaban el colegio apostólico) ahora y en delante se desarrollaría de manera individual por medio del Bautismo. Lo anterior se ve reflejado claramente en las palabras dichas por San Pedro después de Pentecostés:
"Conviértanse y que cada uno de ustedes sea bautizado en el nombre de Jesús para remisión de sus pecados y recibirán el don del Espíritu Santo" (Hech. 2, 38).
¿Qué relación tiene el agua del bautismo con el sacramento del Espíritu?
Con el desarrollo de la Teología, los estudiosos actuales definen la relación entre la remisión de los pecados, el don del Espíritu Santo y el bautismo por el agua. Ellos se remontan al propio bautismo de Jesús pasaje que San Pablo interpreta teológicamente (capítulo 6 de Romanos) y que nos hace caer en la cuenta de que no se puede considerar el bautismo cristiano como una "repetición" del bautismo de Juan, sino que todo lo contrario: es su cumplimiento pleno debido a la obra expiatoria de Cristo. Así pues, en el bautismo cristiano se estrechan íntimamente tanto la muerte como la resurrección de Jesús.
Cada cristiano participa ahí de ese perdón de los pecados que Jesús ha obtenido, de una vez y para siempre, muriendo en la cruz.
Aquí es donde despejamos toda duda: El bautismo de Juan, por lo tanto, no es aceptado en la naciente iglesia puesto que mediante el bautismo cristiano llegamos a ser "una misma planta" con Cristo (Rom. 6, 5), muriendo y resucitando con él.
Es así como el acto externo del bautismo y el elemento del agua dan un nuevo y pleno sentido a los dos efectos del bautismo cristiano. Éste ya no es simplemente el lavamiento como señal de arrepentimiento, sino que el nuevo cristiano es "sepultado con Cristo" (Rom. 6,4) para luego resucitar con él al salir del agua.
Gracias a ese acto que produce los dos efectos (muerte y resurrección de Cristo) se hacen uno solo, se vuelven inseparables y eso es precisamente lo que reflejan las cartas paulinas, puesto que "ser sepultados con Cristo" significa indiscutiblemente el perdón de los pecados y resucitar con él todos sabemos que significa "vivir una nueva vida en Cristo", viviendo según el espíritu de Dios (Gal. 5, 16). Por lo tanto podemos sacar tres conclusiones:
El bautismo realiza el perdón de los pecados (tanto del original como los "actuales" en el adulto y de solamente el "original" en el recién nacido) y está fundamentado en la muerte expiatoria de Cristo.
El perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo se encuentran totalmente unidos en una sola cosa.
El bautismo en agua expresa la muerte redentora de Cristo y su triunfo definitivo sobre el pecado por medio de su resurrección.
Por lo tanto los niños, aunque no puedan todavía realizar un acto de fe por sí mismos, (acordémonos que la Gracia de Dios se adelanta a nuestros méritos personales o a cualquier "acto de fe" de ser humano (Rom. 5, 6-8), de todos modos indiscutiblemente reciben el Don del Espíritu Santo, el cual va unido a la muerte y resurrección de Cristo operada en ellos por medio del derramamiento del agua bautismal.
Así pues la frase "ser bautizado" es bíblicamente equivalente a "morir con Cristo" y tiene su origen en el propio bautismo de Jesús.
Por ejemplo en 1Cor 1,33 el bautismo es una "participación" en la cruz de Cristo. El pasaje dice: "¿Pablo ha sido crucificado por ustedes, o ustedes han sido bautizados en el nombre de Pablo?". Ambas preguntas que realiza el apóstol van íntimamente ligadas y son utilizadas como sinónimos.
En esas expresiones de San Pablo se nos muestra también en forma muy clara que es Cristo exclusivamente quien actúa en el bautismo, mientras que la persona que se está bautizando es un sujeto pasivo del mismo, puesto que Cristo es quien lo hace todo (Gal. 2, 20).
Luego sí pueden bautizarse los niños puesto que éstos son sujetos "pasivos" de dicha acción. Luego también otra conclusión no menos importante es que esos niños bautizados no pueden volverse a bautizar de adultos.
Otro versículo con profundo sentido teológico lo encontramos en la carta a los Hebreos. Ahí ocurre lo mismo que dijimos renglones arriba, es decir la imposibilidad de un segundo bautismo. Escuchemos:
"No es posible, en efecto, que los que han sido iluminados (bautizados) una vez, que han gustado el don celeste y que han tomado parte en el Espíritu Santo, si llegan a caer, sean otra vez renovados para arrepentimiento (rebautizados), porque no pueden crucificar a Cristo por segunda vez por ellos" (Heb. 6, 4-6).
Este pasaje muestra también cuán estrecho es el vínculo entre el don del Espíritu Santo y la muerte expiatoria de Cristo.
Monseñor Straubinger comenta ese pasaje de esta forma: "El apóstol muestra aquí a los judíos (y lo confirma en (Heb.10,26ss) el peligro de la apostasía de la fe, la cual comporta, el pecado contra el Espíritu Santo, porque rechaza la luz (3, 19) y que por tanto los dejaría privados de la gracia que viene de la fe, y entregados sin defensa en manos de Satanás, padre de la mentira. Así lo muestra también San Pablo, respecto de los gentiles en 2Tes. 2, 11ss. De ahí la imposibilidad de levantarse de este pecado, que reniega del Bautismo y del Espíritu Santo y es semejante a un nuevo pecado de Adán, que elige libremente a Satanás antes que a Dios.
Tampoco puede borrarse por un nuevo Bautismo porque éste se da una sola vez…" (Comentario a Heb. 6, 4).
San Pablo en el texto en cuestión llama al Bautismo "iluminación" (en griego "Photismos") y la Patrística nos aclara que se trata sin equívoco alguno del bautismo como claramente lo enseña San Justino Mártir (11, 61).
Por otra parte, los "esquemas bíblicos" del Antiguo Testamento reflejados en el Nuevo, son engranaje importantísimo en este estudio.
En efecto, una "figura" del bautismo fue la "circuncisión". Sin ella, el niño no llegaba a formar parte del pueblo de Dios (Gen. 17, 11), es decir, al niño "no se le pedía opinión" si quería formar parte del pueblo de Dios o no. Ese rito mosaico prefiguraba el Bautismo, sin el cual el individuo no llegará a formar parte del nuevo pueblo de Dios que es la Iglesia (es decir, los que tenemos "la circuncisión de Cristo" = Col. 2, 11-12). Así como la circuncisión se realizaba "a los ocho días de nacido", también el bautismo cristiano se debe recibir en los primeros días de su ser natural.
Obviamente la circuncisión no se repetía en la edad adulta, por lógica el cúlmen de esa "figura" que es el bautismo cristiano tampoco se debe repetir en la edad adulta.
Rebautizarse pues en una secta a la edad adulta habiendo sido bautizados de pequeños, constituye un gravísimo pecado contra la persona misma de Jesús, pues equivale como dice San Pablo en su carta a los Hebreos a "crucificar a Cristo otra vez por ellos".

ASÍ MURIÓ LA VIRGEN MARÍA SEGÚN SAN JUAN DAMASCENO, DOCTOR DE LA IGLESIA

 

“La Madre de Dios no murió de enfermedad, porque ella por no tener pecado original no tenía que recibir el castigo de la enfermedad. Ella no murió de ancianidad, porque no tenía por qué envejecer, ya que a ella no le llegaba el castigo del pecado de los primeros padres: envejecer y acabarse por debilidad. Ella murió de amor. Era tanto el deseo de irse al cielo donde estaba su Hijo, que este amor la hizo morir.
Unos catorce años después de la muerte de Jesús, cuando ya había empleado todo su tiempo en enseñar la religión del Salvador a pequeños y grandes, cuando había consolado tantas personas tristes y había ayudado a tantos enfermos y moribundos, hizo saber a los Apóstoles que ya se aproximaba la fecha de partir de este mundo para la eternidad.
Los Apóstoles la amaban como a la más bondadosa de todas las madres y se apresuraron a viajar para recibir de sus maternales labios sus últimos consejos, y de sus sacrosantas manos su última bendición.
Fueron llegando, y con lágrimas copiosas, y de rodillas, besaron esas manos santas que tantas veces los habían bendecido. Para cada uno de ellos tuvo la excelsa Señora palabras de consuelo y de esperanza. Y luego, como quien se duerme en el más plácido de los sueños, fue Ella cerrando santamente sus ojos; y su alma, mil veces bendita, partió a la eternidad.
La noticia cundió por toda la ciudad, y no hubo un cristiano que no viniera a llorar junto a su cuerpo , como por la muerte de la propia madre. Su entierro más parecía una procesión de Pascua que un funeral. Todos cantaban el Aleluya con la más firme esperanza de que ahora tenían una poderosísima Protectora en el cielo, para interceder por cada uno de los discípulos de Jesús.
En el aire se sentían suavísimos pero fuertes aromas, y parecía escuchar cada uno, armonías de músicas muy suaves. Pero, Tomás Apóstol, no había alcanzado a llegar a tiempo. Cuando arribó ya habían vuelto de sepultar a la Santísima Madre.
Al abrir ellos la sepultura solo hallaron flores hermosísimas.
Dios la quería junto a el para coronarla como la Reina que era.

¿Cuáles son los 7 pecados capitales y qué significan?

Los siete pecados capitales son un concepto definido por el catolicismo: representan comportamientos humanos que deben evitarse para no cometer pecados; se llaman capitales porque de ellos fluyen las demás.
Sin embargo, el término «vicios capitales» suele definirse como el más apropiado para hacer referencia a estos llamados «pecados» dado que del vicio es cuando surge el pecado.
Fue Santo Tomás de Aquino quien definió los siete pecados capitales que se conocen y que son: pereza, soberbia, gula (o glotonería), lujuria, avaricia, ira y soberbia.
Fueron además, enumerados por el papa Gregorio I hace 1500 años y recogidos después por Dante Alighieri en la Divina Comedia.
La lista actual fue citada por Santo Tomás de Aquino en su Summa Theologica (pregunta 84, Prima secundae) en el siglo XIII.
Menciona que algunos de ellos no son pecados en sí mismos, sino vicios, es decir, tendencias a cometer ciertos pecados.
PEREZA.
La pereza es la negativa a realizar las tareas necesarias.
Su demonio es Belfegor; La pereza puede ser también de espíritu, el perezoso pues no se entrega a Dios por falta de ánimo.
IRA.
La ira se define como una emoción de odio y enfado no controlada.
Una emoción negativa que se puede manifestar como una negación de la verdad hacia uno mismo y hacia los demás, así como un creciente deseo de venganza.
La definición moderna también incluye la intolerancia hacia otras personas por su raza o religión, llegando incluso al extremo de la discriminación.
Este es el único pecado que no guarda una relación estrecha con el interés personal y el egoísmo.
SOBERBIA
Atribución a los propios méritos de cualidades vistas como dones de Dios (inteligencia, etc.). su demonio es Lucifer.
El soberbio no reconoce a nadie por encima de él, ni tan siquiera a Dios.
GULA.
La gula se refiere al consumo excesivo tanto de comida como de bebida en la actualidad. Ahora bien, en el pasado englobaba a cualquier tipo de forma de exceso.
También incluye algunas formas de comportamiento destructivo para uno mismo y para los demás.
En ‘La Divina Comedia’ de Alighieri, los penitentes en el Purgatorio se veían obligados a detenerse entre dos árboles, completamente incapaces de alcanzar las frutas que colgaban de las ramas.
LUJURIA.
Corresponde al placer sexual buscado para uno mismo de forma inmediata.
Quien es lujurioso, busca una gratificación personal y fugaz.
Considera a los demás como simples cuerpos en lugar de personas.
Su demonio es Asmodeo.
AVARICIA.
La avaricia es, del mismo modo que la gula y la lujuria, un pecado de exceso.
se caracteriza por el deseo de adquirir bienes materiales en cantidades muy superiores a las que son necesarias para satisfacer las necesidades básicas de una persona.
Santo Tomás de Aquino definió la avaricia como «un pecado contra Dios, al igual que todos los pecados mortales, en lo que el hombre condena las cosas eternas por las cosas temporales».
ENVIDIA
La envidia es «tristeza por los bienes que posee otro y que se consideran perjudiciales para uno mismo, ya que disminuyen la propia excelencia o notoriedad».
Una persona envidiosa no solo resiente los bienes de otra persona, ya sean talentos, apariencia, posesiones, trabajos o popularidad, sino que también se alegra e incluso disfruta de los reveses o adversidades que enfrenta una persona.
Su demonio es Leviatán.
Virtudes según la Iglesia Católica
En un poema épico que llevaba como título ‘Psuchomachia’, escrito por Aurelio Clemente Prudencio en el siglo IV, se detallan un total de siete virtudes que se oponen a los sierte pecados mortales.
Un trabajo que gozó de una gran popularidad durante la Edad Media, y se dice que poner en práctica las siete virtudes protege a los mortales de la tentación de los siete pecados.
Humildad: se trata de una característica que define a una persona que se muestra modesta y que en ningún momento cree estar por encima de los demás.
Paciencia: es la actitud para sobrellevar de manera adecuada cualquier dificultad y contratiempo.
Templanza: procura el equilibrio en el uso de los bienes y modera la atracción de los placeres. Garantiza que la voluntad se impone sobre los instintos.
Caridad: guarda un vínculo muy estrecho con la empatía y la amistad.
Generosidad: se conoce como tal al hábito de dar a los demás.
Diligencia: es el cuidado en llevar a cabo una determinada tarea. En la práctica, implica cumplir con los compromisos y establecer metas.
Castidad: un comportamiento voluntario que conlleva la moderación de los placeres sexuales por motivos sociales o religiosos.

 

Las 5 maldiciones del adulterio.

 

El adulterio puede resultar divertido y hermoso en sus inicios, no obstante, sus frutos siempre serán amargas consecuencias para quiénes se dejan envolver en él.
Las 5 maldiciones del adulterio:
1.- La corrupción del alma «Más el qué comete adulterio es falto de entendimiento; corrompe su alma el que tal hace», Proverbios 6:32.
La persona que comete adulterio halla placer en ello, y esto se debe a una alma que se encuentra contaminada por la maldad; sus pensamientos son insanos e incorrectos y en su interior hay una turbulencia de emociones que lo controlan. «Corromper el alma» tiene que ver con pudrir, destruir, dañar, atentar, trastornar; la persona cuya alma se encuentra corrompida jamás actúa de la manera correcta, sino que la maldad qué se ha alojado en su interior es la que lo conduce a pecar.
2.- La Ceguera Espiritual «¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?», Proverbios 5:20.
El adulterio siempre comienza como aventura; durante la primera etapa todo parece ser color de rosas y el cónyuge llega a creer que ha conseguido aquéllo que realmente lo va a satisfacer, no obstante, éste pecado lo enceguece y le impide ver el grave error en el que se encuentra. La persona adúltera siempre termina perdiendo, en un caso simple, de ser descubierto se pierde la confianza y en un caso extremo hasta la misma familia llega a perderse. Lo que comienza como un simple «desliz» o «desahogo» como muchos lo llaman, termina llevándolos demasiado lejos al punto de enredarlos en su propio pecado.
3.- La fuga de bendiciones para la familia «Bebe el agua de tu misma cisterna, y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo», Proverbios 5:15-17. Cuando el hombre o la mujer están en adulterio se crea una disfuncionalidad matrimonial, el tiempo que se debe emplear entre los cónyuges y la familia se pierde y es allí cuándo comienzan a fugarse las bendiciones tanto económicas cómo espirituales. En muchos de los casos las personas terminan criando hijos ajenos y abandonan las responsabilidades de su propia familia, olvidando así el tan valioso tesoro que el núcleo familiar representa para DIOS.
4.- DIOS usará tu adulterio como castigo «Los besos de la mujer infiel son una trampa sin fondo; DIOS no deja sin castigo a los que se enredan con ella», Proverbios 22:14. La infidelidad termina convirtiéndose en dolor y amargura; lo qué en un comienzo fue divertido termina acarreando terribles consecuencias emocionales. Muchas de las personas que han experimentado el adulterio saben qué lo que deja como resultado es una terrible sensación de vergüenza, además de causar daños irreparables en la familia. «Lo que mal empieza, mal termina», y toda relación que comienza basada en mentiras y engaños no tendrá un buen término, pues DIOS nunca bendecirá una relación como ésta, todo lo contrario, la usará para demostrar a las personas su necedad. El amante llega a convertirse en el propio castigo para los que practican el adulterio y cosas que quizás no aceptaban en su matrimonio les tocará asumir de ahora en adelante.
5.- Perderlo todo «Nadie deja a un cónyuge por algo mejor, sino por algo más fácil», desde un inicio la infidelidad comienza con un deseo por llenar un «vacío» qué según la persona, su propio esposo (a) no es capáz de llenar, sin embargo, uno de los escenarios más tristes es cuándo luego de perderlo todo a causa de la infidelidad, el cónyuge termina por darse cuenta muy tarde de todo el daño que sus acciones causaron.
Hay daños irreparables en los matrimonios aún dentro del pueblo cristiano; relaciones que una vez se rompieron por causa de una infidelidad y que terminaron en divorcio. Un buen consejo: «No botes a la basura aquéllo que un día fue la mejor decisión de tu vida». «No arruines tu matrimonio, al contrario riega cada día ese jardín y verás que vas a cosechar los mejores años al lado de la persona qué un día decidiste amar«. El amor siempre será eso una decisión. No hay amor que se acabe, lo que realmente se acaba es el deseo de seguir intentando. Toda persona que esté en adulterio o haya considerado estarlo debe arrepentirse, dejar esa situación, restaurarse y enmendar el daño causado; pedirle a DIOS qué lo ayude en su debilidad y qué halle gracia en su matrimonio. «Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, Como sierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre. ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?», Proverbios 5:18-20.


QUE ES EL SANTÍSIMO.

 

Un sacerdote exorcista de Canadá dió una charla en la cual explicó *la importancia de hacer adoración al Santísimo* por lo menos una hora por semana.
Y para las personas que sufren enfermedades fuertes o tienen problemas con alguno de los miembros de sus familias, él dijo que irse a hacer adoración media hora o una hora por día, no sólo cura; sino que transforma todo. Es lo máximo. El sacerdote también dijo cual es la mejor forma de hacer adoración...
°Ejemplo:
°Los primeros 15 minutos ir frente a Jesús en la Eucaristía, mostrarnos frente Él y decirle que vienes para amarlo y que quieres dejarte Amar por Él.
°Los siguientes 15 minutos Darle gracias por todo:
Por la vida
Por el hogar
Por lo que tenemos de comer
Por el trabajo o los negocios
Por el agua que tenemos para bañarnos. Etc...
Muchos, dijo, ya no damos gracias porque no valoramos lo que tenemos, pero siempre miramos lo que no tenemos.
°Después 15 minutos de reparación
Reparando y entregando por nuestros familiares que no lo conocen, no le aman...
Reparación por las cosas terribles que están pasando en el mundo: Los abortos, las idolatrías , las matanzas, los adulterios, etc...
°Y los últimos 15 minutos son para hacer las peticiones
Mencionó que él daba los tiempos de 15 minutos como una guía, pero no necesariamente tienen que ser esos tiempos.
También dijo que quien tiene una enfermedad como el cáncer, si va al Santísimo a hacer adoración, no baja de peso, no se le cae el cabello, ni sentirá dolores fuertes. Dijo que de un Santísimo expuesto salen rayos de Jesús y las personas van sanando y liberándose.

′′ El castigo que nos trae la paz estaba sobre él "


 Tiempos atrás, leí un artículo científico sobre la muerte de Jesús, publicado en 1986 en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo - el JAMA, The Journal of the American Medical Association.

El artículo está titulado ′′ On the Physical Death of Jesus Christ ′′ (Sobre la muerte física de Jesucristo).
En él los autores demuestran que el proceso de azotamiento romano era terriblemente cruel. Se describen detalles técnicos, que junto con la narrativa bíblica, proporcionan un panorama completo de todo este proceso, desde el juicio hasta la muerte en la cruz.
Antes del juicio, se narra en Lucas 22 que Jesús estaba en profunda angustia y sudaba sangre. Aunque es un fenómeno raro, los médicos reconocen esta característica como hematidrosis, que puede ocurrir debido a altos niveles de estrés.
Después de ser juzgado, Jesús fue azotado violentamente con un látigo de cuero, con pequeñas bolas de hierro en las puntas y huesos puntiagudos. Las bolas de hierro causaban lesiones internas y los huesos destrozaban la carne, exponiendo la musculatura esquelética y causando gran pérdida de sangre, lo que probablemente lo dejó en un estado de prechoque.
Después de severa flagelación, Jesús fue burlado, escupido y obligado a cargar su propia cruz hasta el Gólgota.
Durante la crucifixión, el acusado era tirado sobre la cruz en el suelo, y clavado con clavos de hasta 18 cm de largo en las muñecas y los pies.
La crucifixión era un proceso que producía intenso dolor y causaba una muerte lenta y sofocante.
Respirar era algo extremadamente doloroso. A cada respiración, Jesús tenía que elevar la espalda en carne viva, arrastrándola en la madera y apoyando todo el peso en los pies, que estaban clavados. Dato que aumentaba la pérdida de sangre y causaba dolor terrible.
Las causas de la muerte por crucifixión podrían ser varias, pero las dos más comunes eran shock hipovolémico y asfixia por agotamiento.
Cuando el evangelio de Juan narra que después de la muerte de Jesús un soldado lo transpasó con la lanza y salió ′′ sangre y agua ", la explicación de los científicos es que el agua probablemente representaba fluido pleural y pericardio seroso y habría precedido al flujo de sangre y tendría menor volumen que la sangre. Tal vez en el escenario de hipovolemia y la insuficiencia cardíaca aguda, los derrames pleurales y pericárdicos podrían haberse desarrollado y haber sido añadidos al volumen de agua aparente.
Solo analizando el sufrimiento físico de Jesús, nos damos cuenta de lo terrible que debe haber sido soportar todo esto.
Estrés intenso, noche sin dormir, un juicio injusto, azotamiento inhumano, burlarse y todavía tener que cargar su propio instrumento de muerte.
Pero eso no fue NADA!
Lo que ′′ pesó ′′ sobre tus hombros fueron nuestros pecados. Isaias hace mucho tiempo profetizó:
′′ Pero fue herido por nuestras transgresiones, y molido por nuestras iniquidades; el castigo que nos trae la paz estaba sobre él, y por sus pisaduras fuimos sanados."
Isaías 53,5
Él era el sacrificio. El cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Solo el Dios que se hizo hombre podría reconciliar a los hombres con Dios.
Por eso decimos que el sacrificio fue por amor, pues Él no tenía pecado, nosotros sí. Si el pecado genera la muerte, quién debería morir seríamos nosotros, no Él.
Así que toda su podredumbre, todos sus malos pensamientos, toda su revuelta contra Dios... todo esto estaba sobre los hombros Cristo.
Y él venció no sólo el pecado, sino también la muerte!
Cuando creas que tu vida es demasiado difícil, que nada funcione, no te victimices. Mira esta foto y recuerda todo lo que Jesús pasó por amor a ti.
′′ el castigo que nos trae la paz estaba sobre él ".

CONSEJOS PARA LOS MATRIMONIOS

 

1. Bajo ninguna circunstancia le grites a tu esposa. Es muy doloroso para ella. ( Prov.15, 1)
2. Nunca hables mal de ella. No uses términos despectivos, ella se puede convertir en lo que tú le digas. ( Génesis 2, 19)
3. Nunca compares a tu esposa con otra mujer. Si la otra hubiera sido la mejor para ti, entonces Dios te la hubiera dado. ( 2 Cor. 10, 12).
4. Tu amor marital, afecto, piropos, etc. son sólo para ella, no lo hagas con otra mujer, puede ser que se ponga celosa.. ( Mateo 5,18).
5. Nunca descuides tu intimidad sexual. Tu cuerpo es de ella y viceversa ( 1Cor. 7, 4-5)
6. Sé amable y cariñoso con ella. Ella sacrificó todo para vivir contigo. A ella le duele cuando eres áspero, rudo e irritante. Sé comprensivo. (Efesios 4, 2)
7. No escondas nada de ella. Ahora son uno, es tu ayuda idónea. No debes tener secretos para con ella. ( Genesis 2,25)
8. No uses palabras difamatorias y mucho menos delante de los hijos. Si tienes algo que resolver hazlo con buenos términos y en la intimidad de tu recámara. ( Mateo 1:19)
9. Sé agradecido con ella, por ser esforzada contigo, con tus hijos, tu hogar, negocio o ministerio. Es un gran sacrificio éstas funciones. (1 Tes. 5,18).
10. Quizás tu esposa no cocine igual o mejor que tu mamá, pero igual aprecia su cocina. No es fácil cocinar 3 veces al día, 365 días al año, rompe el ciclo y llévala a un buen restaurante, o sorpréndela y cocina tú. (Prov. 31, 14).
11. Nunca pongas a tus familiares antes que a ella. Ella es tu esposa. Ella es uno contigo.. ( Genesis 2, 24)
12. Invierte intencionadamente en su crecimiento espiritual. Cómprale libros, materiales, música espiritual, retiros, cosas que edifiquen y fortalezca su caminar con el Señor.. (Efesios 5, 26)
13. No olvides hacer el Altar Familiar, ora con ella, con tus hijos, comparte la Palabra de Dios ( Santiago 5, 16)
14. Saca tiempo de esparcimiento, disfruta de su compañía, juega, ríe, no seas aburrido. (Ecl 9, 9)
15. Nunca uses el dinero para manipularla o controlarla. Todo lo tuyo es de ella. Ella fue unida a ti por la gracia de Dios
(1 Pedro 3, 7)
16. Nunca hables mal de ella con otros, estarás hablando mal de ti también..Sé un escudo alrededor de ella. ( Efesios 5, 30)
17. Honra a sus padres y sé amable con sus familiares. (Cantares 8, 2)
18. Nunca dejes de decirle cuanto la amas. Hazlo todos los días de su vida. Las mujeres nunca se cansan de ser amadas y de oírlo. (Efesios 5, 25)
19. Nunca le hagas comentarios negativos de su cuerpo, esto es fulminante. Recuerda, cada vez que te dio un hijo, arriesgó su vida, cuerpo y belleza. Ella no es sólo carne. Su cuerpo no determina su valor. Apóyala en sus cuidados estéticos. Apréciala y valórala aunque lleguen los años. ( Efesios 5:25)
20. Y Tú crece, sé más como Jesús, pues Cristo debe ser tu cabeza, no hay nada que le regale más seguridad a una esposa que tener al lado a un Varón de Dio


SÍNTOMAS DE QUE ESTAS BAJO UN ATAQUE ESPIRITUAL


Varias personas están enfrentando luchas espirituales en el transcurso intentan avanzar en las cosas de Dios. Una de las estrategias principales del enemigo es conseguir que una persona sea engañada y no se dé cuenta de lo que está aconteciendo en sus vidas. Por lo general la gente asume que la lucha que están enfrentando es sólo una batalla natural, pero justo debajo de la superficie existe algo mucho más complejo que acontece. ¡Están bajo un ataque espiritual!

¿Qué es un ataque espiritual? Un ataque espiritual es una serie de eventos coordinados por el reino demoníaco para abortar promesas, naufragar la fe, oprimir a un creyente y estancar el destino.
Pablo nos recuerda: "para que Satanás no se aproveche de nosotros, porque no ignoramos sus artimañas". (2 Corintios 2:11)
La Biblia nos dice que el diablo tiene varias tramas y esquemas que usa contra los seres humanos. Muchas personas asumen erróneamente que Satanás es estúpido, sin embargo, él ha estado estudiando los pensamientos, las acciones y el comportamiento de la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Él sabe cómo tentar a la gente.
¡Sus secuaces son maestros en presionar los botones correctos en el momento correcto! No debemos ser ignorantes de las estrategias del enemigo. No podemosvivir nuestras vidas con nuestros ojos espirituales cerrados. Debemos caminar en el espíritu y ser conscientes de lo que está sucediendo a nuestro alrededor.
Entonces ¿Cómo puedes identificar un ataque espiritual? Aquí hay ocho pruebas de un ataque:
1- Falta de pasión espiritual. El enemigo viene a robar tu tenacidad por las cosas de Dios. De repente, tu vida de oración parece estancada. Su compromiso ha sido probado y parece que no puede empujar. Sientes que solo estás haciendo los movimientos.
2- Extrema frustración. Durante un ataque espiritual, el enemigo usa una variedad de circunstancias para oprimir la mente y traer una gran frustración. Una persona que está bajo asedio se encuentra nerviosa y ansiosa.
3- Confusión sobre el propósito. Durante un ataque espiritual a menudo hay una gran confusión sobre la dirección espiritual. Este es uno de los principales objetivos de un ataque para sacar a un creyente del destino. Ese movimiento incorrecto comienza trayendo confusión.
4- Falta de paz. El enemigo bombardea la mente con diversos pensamientos y tentaciones continuas para robar la paz. La mente se irrita y se agota. El enemigo hace todo lo que puede para provocar fatiga mental.
5- Inusualmente lento y cansado. La falta de energía y vitalidad a menudo es el resultado de un ataque prolongado. Ciertamente, estos problemas pueden ocurrir con problemas naturales, falta de sueño o batallas desalud. Sin embargo, en este caso, la causa raíz es el efecto de batallas espirituales prolongadas.
6- Fuerte impulso de dejar la tarea. Todo creyente nace con un propósito único. Como Dios creó un propósito para cada creyente, también dio dones y gracia únicos para cumplir ese plan. Cuando una persona vive en la vocación elevada, prosperará en varias áreas: recibirán bendiciones financieras sobresaliendo en el área a la que Dios los ha llamado. Se sentirán satisfechos y realizados viviendo su destino.
En pocas palabras, el enemigo odia cuando un creyente abandona audazmente su propósito y plan. Él hace todo lo que puede para alejar al cristiano lejos de su destino. ¡Durante un ataque los abrumará con pensamientos y deseos de rendirse y abandonar su puesto! Este es uno de sus mayores propósitos detrás de los ataques espirituales.
7- Retornado hacia las antiguas esclavitudes. En una larga batalla espiritual, una persona a menudo se retrae hacia los ciclos negativos de los que se liberó. El enemigo quiere esclavizarlos una vez más en las mismas viejas ataduras. Si puede desalentarlos lo suficiente como para ceder al pecado del que fueron libres, entonces puede perder la vergüenza y la condena sobre ellos, causando que caigan en espiral hacia una derrota más profunda.
8- Dirección de cuestionamiento y llamada que una vez fue tan clara. A medida que el enemigo ataca la vida de un creyente, comienza a darles razones para renunciar a lo mismo que Dios les llamó. Esta es una de sus herramientas maestras. Libera confusión, vergüenza, intimidación y una variedad de esquemas viles para crear
volar bajo el radar pero el Señor está brillando su poderosa luz sobre los ataques! Los ojos espirituales se están abriendo y la libertad está surgiendo.
Es una realidad: todos vivimos una batalla y no es contra carne ni sangre, es espiritual, y caminaremos en victoria en la medida en que nos sometamos a Dios. La ignorancia se levanta como una fortaleza del enemigo, pues cuando el cristiano no conoce sus armas en Dios ni lo que Cristo logró en la cruz es vulnerable a los ataques demoníacos. El Señor Jesús delegó Su poder en la iglesia para avanzar en victoria: "En mi Nombre echarán fuera demonios". Adelante Dios está contigo y las puertas del infierno no prevalecerán contra la iglesia del Señor.
¡Ejercita tu autoridad y rompe el ataque hoy!
Bajo su gracia.
Pbro. Cristian Hernán Andrade.